Latinoamérica se ha unido, en esta última década, bajo el manto protector de una ideología experimental denominada socialismo del siglo XXI. Un líder mesiánico, profeta, cristiano, fanático y vociferador a más no poder fue su conductor y el cosechador del liderazgo autónomo con ansias independentistas del imperialismo anglosajón. Sin duda la historia ha descendido varios escalones, pasando por el infierno de Dante Alighieri hasta detenerse en el rojo vivo marxista-estalinista que se podrían leer como una metáfora del color izquierdista que derramó sangre, primero, con la revolución soviética del siglo XX y que en la actualidad derrocha salpicones colorados teñidos de violencia en el país bolivariano. El rojo pudo semiotizar signos de igualdad social, de supresión de clases, de un estado más justo, de inclusión pero si inferimos una analogía y retrocedemos al siglo XV representó el color de las llamas que quemaron los pies de los simoníacos religiosos en esa era y que siguen ardiendo...
Laboratorio de experimentación