lunes, 6 de octubre de 2014

"Diario de un canalla"

                                                                                                                              "No puedes adquirir experiencias
haciendo experimentos
debes experimentarla"
Albert Camus


    La experiencia es esa “cosa” o ese “algo” intransferible que constituye los acontecimientos vitales del ser humano. Pueden ser sucesos dispersos que, la mayoría de las veces,  nos cuesta recurrir a ellos de forma inmediata y por eso nos valemos de artificios maquinales como el uso de la fotografía para retrotraernos a aquellos recuerdos subsumidos en lo más profundo de nuestro inconsciente.También, a veces, necesitamos de algún otro que nos sirva como espejo vivido que refleje esas experiencias compartidas que alguna vez marcaron nuestra existencia.


El olvido, vaya paradoja, siempre está presente en la formación de la experiencia. Si realizamos un rápido análisis etimológico de la palabra “experiencia” apreciamos que el prefijo “ex” se refiere a algo que se encuentra “por fuera” o “fuera de” remitiéndonos anafóricamente al exterior, tal vez, de una o varias experiencias ajenas a nosotros.

Despojándonos del sentido común y además del etimológico de la palabra estrella de este ensayo desmitificaremos todo método o camino simplista de lo que conlleva in situ la experiencia.

 Lo que primero podemos lanzar como dardo a los lectores expertos y no tan expertos es que la experiencia es lo que nos puebla en nuestra subjetividad, y es falaz  decir  que para nutrirnos de ella tenemos que salir a recuperarla en el mundo externo.

De eso, está seguro nuestro autor protagonista de experiencias cuyo nombre completo es Mario Jorge Varlotta Levrero. Veremos en el corpus seleccionado de dos de sus libros pertenecientes a la Trilogía involuntaria, el primero “El discurso vacío” y el segundo “Diario de un canalla, Burdeos” como confiere existencias narratológicas a situaciones diversas que ha vivido en el Río de la Plata, Europa y en una sala de operaciones.

En un diálogo consigo mismo Levrero o Varlotta, como prefieran llamarlo, quiso dar a luz experiencias indecibles que les ha pesado como cruces cristianas sostenidas en un solo hombro a lo largo de sus mudanzas: primero de Montevideo a Buenos Aires, luego de Buenos Aires a Burdeos y por último una muda de cuerpo cuando rozó la muerte en el quirófano al extirparle su vesícula infectada. Varlotta se halla en el punto nodal de la intersección entre  rasgos comunes expresables y el carácter inefable de la interioridad individual (Jay, 2009:20). 

La experiencia lo lleva a una incomunicación imparcial en un sentido pos facto en donde el acto de narrar se convierte en una semántica dotada de significación y edificación: Escribo para escribirme yo; es un acto de autoconstrucción. Aquí me estoy recuperando, aquí estoy luchando por rescatar pedazos de mi mismo que han quedado adheridos a mesas de operaciones(…) a ciertas mujeres… a ciudades…a las paredes de mi apartamento montevideano que ya no volveré a ver a ciertos paisajes, a ciertas presencias… Esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida (Diario de un canalla, 2010:25)

Quiero arriesgarme a plantear desde el aspecto genérico que las obras “involuntarias” de Levrero serían novelas épicas. Digo esto siguiendo a Walter Benjamin que decía que este tipo de narrativa se identificaba con el relator y no con el novelista (Jay: 384). 

Levrero es un relator, como leímos, no quiere escribir una novela y por eso no quiere que  le fastidien con el estilo ni con la escritura. Varlotta es un náufrago en un mar vasto de experiencias inefables que lo sitúan fuera de sí mismo pero que lucha por recuperarlos: Así uno va escribiendo estas cosas, en principio intentando honestamente hacer un ejercicio caligráfico, pero a menudo uno se transforma en una especie de náufrago que escribe mensajes y los arroja al mar dentro de una botella. En este caso, uno puede contar con la certeza de que todo mensaje llegará a destino…. Así también me parece adecuada la imagen de exiliado que tengo de mí mismo desde hace más en Colonia que en Bs As (“El discurso vacío”,2011:113).

Así escribir una novela épica es llevar a cabo al extremo aquello que es inconmensurable en la representación de la existencia humana (Jay: 384)Levrero al igual que Benjamín accede a entidades esotéricas para contrastar su experiencia.

Estos residuos miméticos que incluían la astrología, la grafología, el juego infantil y la danza trascendían las formas experimentales miméticas del hombre moderno. Pero era la escritura el método por excelencia que revelaba las intenciones inconscientes de quién escribe y que la grafología ha enseñado a descubrir (Jay: 377)

Levrero emprende una terapia grafológica con la intención de cambiar caracteres respectivos al desarrollo de su personalidad, pero esa empresa subjetiva desembocará en aspectos inherentes al descubrimiento  de acciones que se refugiaban de manera velada y adormecida en su alma: El discurso se fue llenando con la historia del perro, es un contenido falso… y a que esos contenidos pueden ser tomados como símbolos de otras cosas más profundas (…) y ahora me viene a la mente una instancia de hace poco años, cuando levanté un muro de defensas… quiero decir que fue consciente…. Y esa orden llegó a la conciencia como cosa de ella. Me refiero al día preciso-5 de marzo de 1985- en que dejé mi viejo apartamento céntrico en Montevideo y subí al coche de unos amigos que me iba a llevar, definitivamente… a vivir en Bs As (“El discurso vacío:66)

Sin duda uno de los conflictos más relevantes del siglo pasado y el consecutivo sería el de la incapacidad de tener y transmitir experiencias. Levrero , quizás ,esté muy bien entrenado interiormente para exorcizar esas experiencias, pero como el olvido opera según Freud, como un mecanismo inconsciente para borrar esas experiencias vivenciales que resultaron dolorosas, Varlotta por la misma vía, buscará trozos de sí apelando a las imágenes dispersas para situarse en un presente construido en base a un pasado que lo observa como lejano y distante.

Giorgio Agamben ilustra adecuadamente el proyecto experiencial en el cual Levrero inscribe sus obras: La experiencia si se encuentra espontáneamente se llama “caso” si es expresamente buscada toma el nombre de “experimento”. Pero la experiencia común no es más que una escoba rota, un proceder a tientas como quien de noche fuera merodeando aquí y allá con la esperanza de acertar el camino justo  (Agamben, 2003:13)

En Diario de un canalla las experiencias “luminosas” quieren extirparse pero no pueden expresarse: Veo que me dejé llevar por la fuerza reprimida y me puse a escribir un material ideológico, en lugar de enfrentar la necesidad de contar lo mío ¿Por qué no puedo escribir ni pensar, acerca de aquello? ¿No pasó, acaso, el tiempo suficiente? Sí, pasó (Levrero: 21)

Al devenir de las anteriores reflexiones vamos a dar otra definición etimológica de la experiencia. Ella puede ser considerada como “un provenir de” y un “ir a través de” un aspecto de la conciencia dialéctica que se ve intacta en el proceso global de su calvario (Agamben: 42) Me distraigo permanentemente en mil otras direcciones, tal vez, pienso, por la acumulación de experiencias negativas que uno va recogiendo día a día y que terminan por abrumarlo. Sumergido en la lucha por la sub existencia me lleno de temores, compromisos, urgencias y mi vida pasa a ser dirigida por algún minúsculo centro cerebral.. Mezquino, ciego por las dimensiones espirituales (Levrero: 41)

La experiencia, entonces es algo que se puede hacer y nunca tener. Mario, Jorge, Levrero o Varlotta es la multiplicidad de narradores-personajes con diferentes pero únicas vivencias inenarrables pero no por la falta de destreza al comunicarlas sino por el dolor que éstas generan.

Paul Ricoeur despliega que la conexión de vida se convierte en una historia contada que se apropia de los personajes y configura la noción de persona avalando la de un personaje que, mediante su accionar, interviene en el curso de las cosas produciendo cambios en el mismo: El personaje es el soporte de predicados físicos y psíquicos, pues sus acciones pueden ser objeto de descripciones comporta mentales y de cálculos de intenciones y motivos. El personaje de la novela ilustra perfectamente la equivalencia de esta doble lectura mediante la observación y la introspección de lo psíquico (Ricoeur, 1999:224)

Levrero es un maestro de la mirada crítica subjetiva: Pero me parece prudente retomar la historia del perro y del gato, pues todavía no estoy en condiciones de meterme en profundidad en estos dolorosos temas de mi pasado, especialmente si se piensa que la “psicosis voluntaria”, con el correr de los meses…. Fue haciéndose no tan voluntaria. Tampoco estoy seguro de que estos contenidos del discurso sean los contenidos reales; es posible que todavía se enmascaren muchas otras cosas  (El discurso vacío: 72)

La experiencia Varlotta es entonces el ir y venir a “través de” los acontecimientos subjetivos ocultos que todavía están por hacerse a través de la experiencia narrativa recuperadas en el provenir de lo vivido en Montevideo, Buenos Aires, Burdeos y en el quirófano cuando le extirparon un tumor vesicular maligno. Vivencias in situ de lo experiencial olvidado por traumático y doloroso pero recuperado en la prosa intimista.





Bibliografía



v Agamben, Giorgio (2003): Infancia e historia. Bs As. Adriana Hidalgo

v Jay, Martin (2009): Cantos de Experiencia. Bs As Paidós

v Levrero, Mario (2011) : El discurso vacío. Bs As Mondadori

v Levrero, Mario (2013: Diario de un canalla, Burdeos,1972. Bs As. Mondadori

v Ricouer, Paul (1999): Historia y narratividad. Barcelona,Paidós.








domingo, 5 de octubre de 2014

Características de la literatura de Borges, Cortázar y Arlt ( informe redactado para alumnos de 4° año de la secundaria)



INDICE




INTRODUCCIÓN  ……………………………………1





CARACTERISTICAS DE LA ESCRITURA DE BORGES Y CORTÁZAR……………………………………………………………………………1

……………………………………………………………………………………………2





ANALISIS DEL CUENTO “EL OTRO” DE BORGES Y “CASA TOMADA” DE JULIO CORTÁZAR………………………………………………………………………3





COMPARACIÓN ENTRE LA ESCRITURA DE JORGE LUIS BORGES Y ROBERTO ARLT…………………………………………………………………………4





CONCLUSIÓN…………………………………………………………………………5







BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………………5

……………………………………………………………………………………………6

Introducción
En el presente informe discutiremos distintos puntos de vista relacionados con los cuentos ,El otro, de Jorge Luis Borges y Casa Tomada ,de Julio Cortázar; también investigaremos las características de la escritura ficcional del autor rioplatense Roberto Arlt

Las temáticas abordadas para el análisis de los autores y dichas obras serán: lograr caracterizar la escritura de Borges y Cortázar respectivamente, analizar la narrativa ficcional de los cuentos de ambos autores y realizar un estudio comparativo de la literatura de Borges y Arlt.

Los objetivos que esperaremos alcanzar serán: comprender los recursos literarios y los temas que empleará cada escritor  para así llegar a un análisis concreto de cada obra con el fin de  diferenciarlas unas de otras.



Características de la escritura de Borges y Cortázar

    La escritura de Julia Cortázar se enmarca dentro del género fantástico definido como “lo insólito”, “misterioso” “terrorífico” y “sobrenatural”. Cortázar dice que lo fantástico varía considerablemente a lo largo del curso de la historia y de una cultura a otra” (Ledesma, 2009:2).

En uno de sus primeros relatos llamado La otra orilla escritos en los años – 1937 1945 pero publicado recién en los años 90- se plantea la realización de lo fantástico dentro del marco de la realidad cotidiana.

Así, este iniciado Cortázar, nos permitirían re- pensar estos cuentos como un puente que uniría la literatura fantástica instaurada a partir de Bestiario y otra que estaría asomando al Río de la Plata.

Para Cortázar los límites entre lo real e irreal están borrados, lo que nos permite entrar y salir del mundo cotidiano al fantástico con verdadera soltura e imaginación.

De esta manera, Cortázar, fundará lo irreal cotidiano  que permanecerá  presente en todos sus relatos posteriores.

   Por otro lado, la escritura de Jorge Luis Borges estará fundada en una doctrina filosófica llamada “metafísica” que  muchos críticos literarios sostienen  que formaría parte de una rama de la llamada literatura fantástica.

En la obra de Borges perviven las distintas posibilidades de vincular mundos posibles con otros.

Los temas predilectos a tratar en algunos de sus cuentos  son: la infinitud del tiempo, el problema del azar, las paradojas lógicas, los laberintos, el regressus al infinitum y el solipsismo. También no olvidemos que la erudición de Borges permite, también, recorrer en su obra el mundo y la historia del pensamiento.

Un autor contemporáneo de Borges, Ernesto Sábato, en su ensayo El escritor y sus Fantasmas sostiene que en la obra del mismo surgen dos actitudes simultáneas y complementarias: juega en un mundo inventado y se adhiere a la tesis platónica; tesis intelectual por excelencia (Sábato, 2011:71).

Sin embargo en su obra se reitera la hipótesis de que la realidad en la que vivimos es producto de un sueño.

Para finalizar la literatura, según Borges, sería postular una serie de conjeturas (una de sus palabras favoritas) de lo que podría suceder si las cosas no fueran tal cual la creemos.




Análisis del cuento “El otro” de Borges y “Casa tomada” de Julio Cortázar

En el cuento “El otro” aparece un primer Borges joven; en donde surge el problema de saber quién sueña a quién.

En dicho cuento pierde, en cierta, forma el que está soñando (por la idea de ilusión que el acto de soñar implicaría, mientras que “gana” el que no sueña porque es soñado y a su vez estaría despierto y consciente).

Así uno de los recursos literarios de Borges, como dijimos anteriormente, es el empleo del laberinto en su escritura que consistiría en la dificultad de salir totalmente del sueño y de la ficción.

En el cuento “El otro” cuando se creería salir de él,  uno no lo ha logrado, sino que ha ingresado en otro universo ficcional infinito.

En “Casa Tomada” es el acontecimiento extraño el que tiene preponderancia. Tenemos dos existencias y dos realidades paralelas. Por un lado a Irene y su hermano, el narrador del cuento y las voces extrañas que se escuchan en la casa.

El narrador en un pasaje del cuento dice Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza (Cortázar, 2009:12).

Lo peculiar es que hay una fuerza superior que  va echando a los protagonistas de la casa sin que ellos se rebelen ni opongan ninguna resistencia.

Las voces serán anónimos e invisibles invasores que no tendrán una explicación lógica sino puramente imaginativa.
      Una de las características de este cuento es la ambigüedad y la libertad de interpretación que requerirá de que cada lector lo termine por sí mismo



Comparación entre la escritura de Jorge Luis Borges y Roberto Arlt

Borges en su escritura imagina la ciudad del pasado con el lenguaje de una literatura futurista.

La calle para estos escritores se convierte en motivo y tema de literatura. Donde se retratan los aristócratas, las prostitutas; en donde los periodistas y los poetas van a los mismos bares que los delincuentes y bohemios.

La literatura de Roberto Arlt se va a definir a la luz de los nuevos saberes prácticos como la técnica, la física, la química y la ciencia popular: hipnotismo, transmisión telepática, espiritismo. Son los “saberes del pobre” aprendidos en los barrios, talleres, etc.

En algunos cuentos breves como el caso de Aguafuertes porteñas se combinan la práctica del periodismo con la narración ficcional.

La ciudad de Arlt relatada en sus obras, a diferencia de la ciudad borgiana responde a una urbe futurista en donde el paisaje se deforma a la velocidad del transporte, de los trenes, así como también el avisaje de rascacielos y grandes edificios.

Borges construye un paisaje tocado por la modernidad más agresiva en donde todavía quedan restos del campo en donde buscará descubrirlo en algunos barrios porteños.



Conclusión

Este informe dio cuenta de las características literarias de Cortázar, Borges, y Arlt además de la interpretación de un análisis comparativo de los últimos dos autores.

La literatura de Cortázar se enmarca dentro del género fantástico en donde el misterio, la ambigüedad y el acontecimiento extraño son  los predominantes, tanto en Casa Tomada, como en su amplio repertorio de cuentos, relatos y novelas.

Por otro lado, la escritura de Borges es más compleja y requiere de un mayor conocimiento de la historia del pensamiento y sobretodo de la filosofía.

En su cuento El otro nos encontramos con el mundo de los sueños y de la irrealidad dentro de la realidad, así como también los laberintos y conjeturas de los universos de la ficción.

Finalmente, Roberto Arlt retrata la ciudad urbana, lugar propicio para que todas las clases sociales se encuentren y den motivos literarios. No así, lo hace Borges que retrata una ciudad antigua pero con un lenguaje futurista y moderno.

Con este informe aprendimos las características literarias de los escritores más importantes del territorio rioplatense.





Bibliografía



ü Almeida, Iván: “Borges” o los laberintos de inmanencia en www.Borges.pitt.edu



ü  Borges, Jorge Luis (2006): Biografías de grandes creadores en Suplemento cultural Ñ, Clarín.



ü  Cortázar, Julio (2007) Cuentos completos/1.Punto de lectura. Bs As



ü  Ledesma, Agustina (2009): “La otra orilla de lo fantástico en Julio Cortázar” en Actas del 2do Congreso internacional “Cuestiones críticas”. Rosario.



ü  Sábato, Ernesto (2011): “El escritor y sus fantasmas”. Editorial Seix Barral. Bs As









"Aurea Mediocratis"


"Cuando pones la proa visionaria hacia
una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud
inasible,afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad,
llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal"
José Ingenieros


 

No hay nada comparable a lanzar el pensamiento apresado al aire, hacerlo volar, darlo vueltas, tropezarse con él, enfrentarlo, contestarle con imprecaciones; en una palabra oxigenarlo.

 Sí, dejarlo descansar de las exigencias burocráticas, del control de poder que requieren las exigencias académicas, sociales, políticas y mandatarias. Despojarlo de procedimientos formales estructurado por habladurías polifónicas que se repiten sin cesar y que están preservadas en el mausuleo de las ideas repetitivas de los universitarios.

Y me arriesgo a polemizar, porque de antagonismos y rivalidades está hecha la vida desde los tiempos de  Prometeo y  Zeus. Afirmo y considero que los miembros pertenecientes a una academia son figuras sociales  retóricas que nacen con el don del  chupamedismo (neologismo coloquial que ilustra de manera magnánima el concepto hiperbólico que pretendo dar a mis lectores).

 Pero toda esta tradición chupetónica  tiene un bautismo previo sacralizado a través de un sacerdote de túnicas blancas (aludo a ese color porque me viene asociado a la pureza intelectual y pasional del hombre y la mujer aséptico de gérmenes mortales)  vertido con un manantial de agua potable, incontaminable a su alma; bendecido, nada más ni nada menos, con el H2O de la mediocridad.

¿Qué es la mediocridad? me dirán ustedes. El pensador más prolífco que trabajó a más no poder el concepto del aurea mediocratis fue el intelectual argentino José Ingenieros en su libro "El hombre mediocre" y posteriormente lo hizo en su continuación con "Las fuerzas morales". 

En el apartado que se llama la mediocridad intelectual define al hombre mediocre como un ser artificial que posee las partes de su cerebro solo porque la copulación la otorgó: En el verdadero hombre mediocre la cabeza es un simple adorno del cuerpo. Si nos oye decir que sirve para pensar,cree que estamos locos.(Ingenieros, 2007:54)

Todos los chupamedias piensan que si no cumplimos sus órdenes tenemos algún desorden mental. No saben que la rebeldía es fuente primordial del fuego que nos enciende, robarlo a Zeus constituye la autonomía de las ideas, propio de los que tenemos un ideal: Se presume que el modesto nunca pretenderá ser original, ni alzará su palabra, ni tendrá opiniones peligrosas, ni desaprobará a los que gobiernan, ni blasfemará de los dogmas sociales: el hombre que acepta esa máscara hipócrita renuncia a vivir más de lo que permiten sus cómplices.(2007:56).

Qué puedo decir que no se haya dicho. "El hombre mediocre" ha constituido una parte vital de mí, ha sido mi credo, mi dogma, la biblia para una iniciada en este mundo académico lleno de burocracias chupamedísticas laberínticas y cónclaves al estilo vaticano, secretas y sólo difuminadas para unos pocos.

La retórica iterativa es su libreto actoral. Ellos dicen y hacen lo que les mandan para adornar un lugar importante y categórico solo porque el título les porta un designio moral en una sociedad de clases diferenciadas: " Dudan cuando las demás resuelven dudar y son eclécticos cuando los otros lo son: llaman eclecticismo al sistema de los que, no atreviéndose a tener ninguna opinión, se apropian de todo un poco y logran encender una vela en el altar de cada santo" (2007:56).

 Si no seguimos lo que ellos conocen, nos desacreditan, nos desautorizan, temen que les movamos su lugar, que lo lancemos al tártaro, que en realidad, es el lugar  en el que nunca tendrían que escapar. Son modestos repetidores de manuales tienen temor que si faltan el respeto al padre que los bendijo les arranque sus sotanas... ellos callan, callan, para disimular: "Consideran tan nocivo al que afirma sus superioridades en voz alta como al que ríe de sus convencionalismos suntuosos. Llaman modestia a la prohibición de reclamar los derechos naturales del genio, de la santidad o del heroísmo." (2007:55)

Ahora en un aparte les voy a contar mi encuentro con José, lo tuteo por que él sin duda fue y sigue siendo mi psicoanalista. No sé de que corte teórico; si lacaniano, freudiano o jungneano pero me salvó. Creo que pertenezco a un sitio sin nacionalidad, el lugar atribuible a mi condición, un recóndito llamado el limbo de las ideas que no pueden manifestarse.Eso me revela una dificultad convivencial con la gente vulgar (que no suene a discriminación) ¡qué complicado se me hace! pero me reserva de disgustos vomitivos.

El mundo a veces te da vuelta la cara y te escupe simbólicamente y lanza el fluido hacia todas las esferas sociales: amigos, pareja, formación, etc. No me quiero suicidar ni atormentar ni victimizar (que palabra tan cliché,me siento como una niña a punto de ser violada sin escapatoria posible) sino contar el relato de la supervivencia de los solos. Aquellas personas con identidad jurídica que están al margen o son outsiders y no pueden llegar al cielo de Francisco.

En realidad estas personas prefieren ir con Judás, el rebelde,  que traicionó porque le hicieron lo mismo y aunque las coyunturas cristianas prefirieron a Jesús (por chupar la media a Dios claramente) el fue el monarca de otro reino,desviando el camino dictatorial, pero el terreno celestial no es un recorrido biográfico que me atañe referir.Seguramente, deduzco, que se me entrecruzó como un lapsus por los años acaecidos de embole católico que fui protagonista durante mi formación primaria y parte de la secundaria.

Volvamos al gran encuentro con José. Iba una tarde de verano divagando con mis pensamientos saltarines, meditando sobre la figura discursiva del mediocre y ¡Zas! como treta de las moiras lo encuentro en un estante reposando en el supermercado. 

Sí, lo terrible es que no lo conocía y me resurgió, me dió fuerzas para constituirme como sujeto marginal, como mujer que no le llama la atención cumplir con los roles impostados (falsos e inauténticos). Que no me sale y no tengo ganas de cultivar una amistad con el riesgo de infectarme con el germen del sentido común despojado de toda imaginación pertenecientes a las personas comunes que tienen que chupar a otros que aprendierona succionar mejor  a otros  que hicieron un doctorado en lamer y lo transmiten en un cónclave vaticano, secreto y críptico.

¡Basta! me van a decir resentida pero no es así. Ingenieros me dijo que tome la proa visionaria hacia un ideal y mi ideal es correr por el cordón de la vereda, sin otros, conmigo misma, en comunión con los surrealistas... de la vida.


Bibliografía
  • Ingenieros,José: "El hombre mediocre". Editorial Guadal, Bs As, 2007.