domingo, 5 de octubre de 2014

Características de la literatura de Borges, Cortázar y Arlt ( informe redactado para alumnos de 4° año de la secundaria)



INDICE




INTRODUCCIÓN  ……………………………………1





CARACTERISTICAS DE LA ESCRITURA DE BORGES Y CORTÁZAR……………………………………………………………………………1

……………………………………………………………………………………………2





ANALISIS DEL CUENTO “EL OTRO” DE BORGES Y “CASA TOMADA” DE JULIO CORTÁZAR………………………………………………………………………3





COMPARACIÓN ENTRE LA ESCRITURA DE JORGE LUIS BORGES Y ROBERTO ARLT…………………………………………………………………………4





CONCLUSIÓN…………………………………………………………………………5







BIBLIOGRAFIA…………………………………………………………………………5

……………………………………………………………………………………………6

Introducción
En el presente informe discutiremos distintos puntos de vista relacionados con los cuentos ,El otro, de Jorge Luis Borges y Casa Tomada ,de Julio Cortázar; también investigaremos las características de la escritura ficcional del autor rioplatense Roberto Arlt

Las temáticas abordadas para el análisis de los autores y dichas obras serán: lograr caracterizar la escritura de Borges y Cortázar respectivamente, analizar la narrativa ficcional de los cuentos de ambos autores y realizar un estudio comparativo de la literatura de Borges y Arlt.

Los objetivos que esperaremos alcanzar serán: comprender los recursos literarios y los temas que empleará cada escritor  para así llegar a un análisis concreto de cada obra con el fin de  diferenciarlas unas de otras.



Características de la escritura de Borges y Cortázar

    La escritura de Julia Cortázar se enmarca dentro del género fantástico definido como “lo insólito”, “misterioso” “terrorífico” y “sobrenatural”. Cortázar dice que lo fantástico varía considerablemente a lo largo del curso de la historia y de una cultura a otra” (Ledesma, 2009:2).

En uno de sus primeros relatos llamado La otra orilla escritos en los años – 1937 1945 pero publicado recién en los años 90- se plantea la realización de lo fantástico dentro del marco de la realidad cotidiana.

Así, este iniciado Cortázar, nos permitirían re- pensar estos cuentos como un puente que uniría la literatura fantástica instaurada a partir de Bestiario y otra que estaría asomando al Río de la Plata.

Para Cortázar los límites entre lo real e irreal están borrados, lo que nos permite entrar y salir del mundo cotidiano al fantástico con verdadera soltura e imaginación.

De esta manera, Cortázar, fundará lo irreal cotidiano  que permanecerá  presente en todos sus relatos posteriores.

   Por otro lado, la escritura de Jorge Luis Borges estará fundada en una doctrina filosófica llamada “metafísica” que  muchos críticos literarios sostienen  que formaría parte de una rama de la llamada literatura fantástica.

En la obra de Borges perviven las distintas posibilidades de vincular mundos posibles con otros.

Los temas predilectos a tratar en algunos de sus cuentos  son: la infinitud del tiempo, el problema del azar, las paradojas lógicas, los laberintos, el regressus al infinitum y el solipsismo. También no olvidemos que la erudición de Borges permite, también, recorrer en su obra el mundo y la historia del pensamiento.

Un autor contemporáneo de Borges, Ernesto Sábato, en su ensayo El escritor y sus Fantasmas sostiene que en la obra del mismo surgen dos actitudes simultáneas y complementarias: juega en un mundo inventado y se adhiere a la tesis platónica; tesis intelectual por excelencia (Sábato, 2011:71).

Sin embargo en su obra se reitera la hipótesis de que la realidad en la que vivimos es producto de un sueño.

Para finalizar la literatura, según Borges, sería postular una serie de conjeturas (una de sus palabras favoritas) de lo que podría suceder si las cosas no fueran tal cual la creemos.




Análisis del cuento “El otro” de Borges y “Casa tomada” de Julio Cortázar

En el cuento “El otro” aparece un primer Borges joven; en donde surge el problema de saber quién sueña a quién.

En dicho cuento pierde, en cierta, forma el que está soñando (por la idea de ilusión que el acto de soñar implicaría, mientras que “gana” el que no sueña porque es soñado y a su vez estaría despierto y consciente).

Así uno de los recursos literarios de Borges, como dijimos anteriormente, es el empleo del laberinto en su escritura que consistiría en la dificultad de salir totalmente del sueño y de la ficción.

En el cuento “El otro” cuando se creería salir de él,  uno no lo ha logrado, sino que ha ingresado en otro universo ficcional infinito.

En “Casa Tomada” es el acontecimiento extraño el que tiene preponderancia. Tenemos dos existencias y dos realidades paralelas. Por un lado a Irene y su hermano, el narrador del cuento y las voces extrañas que se escuchan en la casa.

El narrador en un pasaje del cuento dice Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza (Cortázar, 2009:12).

Lo peculiar es que hay una fuerza superior que  va echando a los protagonistas de la casa sin que ellos se rebelen ni opongan ninguna resistencia.

Las voces serán anónimos e invisibles invasores que no tendrán una explicación lógica sino puramente imaginativa.
      Una de las características de este cuento es la ambigüedad y la libertad de interpretación que requerirá de que cada lector lo termine por sí mismo



Comparación entre la escritura de Jorge Luis Borges y Roberto Arlt

Borges en su escritura imagina la ciudad del pasado con el lenguaje de una literatura futurista.

La calle para estos escritores se convierte en motivo y tema de literatura. Donde se retratan los aristócratas, las prostitutas; en donde los periodistas y los poetas van a los mismos bares que los delincuentes y bohemios.

La literatura de Roberto Arlt se va a definir a la luz de los nuevos saberes prácticos como la técnica, la física, la química y la ciencia popular: hipnotismo, transmisión telepática, espiritismo. Son los “saberes del pobre” aprendidos en los barrios, talleres, etc.

En algunos cuentos breves como el caso de Aguafuertes porteñas se combinan la práctica del periodismo con la narración ficcional.

La ciudad de Arlt relatada en sus obras, a diferencia de la ciudad borgiana responde a una urbe futurista en donde el paisaje se deforma a la velocidad del transporte, de los trenes, así como también el avisaje de rascacielos y grandes edificios.

Borges construye un paisaje tocado por la modernidad más agresiva en donde todavía quedan restos del campo en donde buscará descubrirlo en algunos barrios porteños.



Conclusión

Este informe dio cuenta de las características literarias de Cortázar, Borges, y Arlt además de la interpretación de un análisis comparativo de los últimos dos autores.

La literatura de Cortázar se enmarca dentro del género fantástico en donde el misterio, la ambigüedad y el acontecimiento extraño son  los predominantes, tanto en Casa Tomada, como en su amplio repertorio de cuentos, relatos y novelas.

Por otro lado, la escritura de Borges es más compleja y requiere de un mayor conocimiento de la historia del pensamiento y sobretodo de la filosofía.

En su cuento El otro nos encontramos con el mundo de los sueños y de la irrealidad dentro de la realidad, así como también los laberintos y conjeturas de los universos de la ficción.

Finalmente, Roberto Arlt retrata la ciudad urbana, lugar propicio para que todas las clases sociales se encuentren y den motivos literarios. No así, lo hace Borges que retrata una ciudad antigua pero con un lenguaje futurista y moderno.

Con este informe aprendimos las características literarias de los escritores más importantes del territorio rioplatense.





Bibliografía



ü Almeida, Iván: “Borges” o los laberintos de inmanencia en www.Borges.pitt.edu



ü  Borges, Jorge Luis (2006): Biografías de grandes creadores en Suplemento cultural Ñ, Clarín.



ü  Cortázar, Julio (2007) Cuentos completos/1.Punto de lectura. Bs As



ü  Ledesma, Agustina (2009): “La otra orilla de lo fantástico en Julio Cortázar” en Actas del 2do Congreso internacional “Cuestiones críticas”. Rosario.



ü  Sábato, Ernesto (2011): “El escritor y sus fantasmas”. Editorial Seix Barral. Bs As









"Aurea Mediocratis"


"Cuando pones la proa visionaria hacia
una estrella y tiendes el ala hacia tal excelsitud
inasible,afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad,
llevas en ti el resorte misterioso de un Ideal"
José Ingenieros


 

No hay nada comparable a lanzar el pensamiento apresado al aire, hacerlo volar, darlo vueltas, tropezarse con él, enfrentarlo, contestarle con imprecaciones; en una palabra oxigenarlo.

 Sí, dejarlo descansar de las exigencias burocráticas, del control de poder que requieren las exigencias académicas, sociales, políticas y mandatarias. Despojarlo de procedimientos formales estructurado por habladurías polifónicas que se repiten sin cesar y que están preservadas en el mausuleo de las ideas repetitivas de los universitarios.

Y me arriesgo a polemizar, porque de antagonismos y rivalidades está hecha la vida desde los tiempos de  Prometeo y  Zeus. Afirmo y considero que los miembros pertenecientes a una academia son figuras sociales  retóricas que nacen con el don del  chupamedismo (neologismo coloquial que ilustra de manera magnánima el concepto hiperbólico que pretendo dar a mis lectores).

 Pero toda esta tradición chupetónica  tiene un bautismo previo sacralizado a través de un sacerdote de túnicas blancas (aludo a ese color porque me viene asociado a la pureza intelectual y pasional del hombre y la mujer aséptico de gérmenes mortales)  vertido con un manantial de agua potable, incontaminable a su alma; bendecido, nada más ni nada menos, con el H2O de la mediocridad.

¿Qué es la mediocridad? me dirán ustedes. El pensador más prolífco que trabajó a más no poder el concepto del aurea mediocratis fue el intelectual argentino José Ingenieros en su libro "El hombre mediocre" y posteriormente lo hizo en su continuación con "Las fuerzas morales". 

En el apartado que se llama la mediocridad intelectual define al hombre mediocre como un ser artificial que posee las partes de su cerebro solo porque la copulación la otorgó: En el verdadero hombre mediocre la cabeza es un simple adorno del cuerpo. Si nos oye decir que sirve para pensar,cree que estamos locos.(Ingenieros, 2007:54)

Todos los chupamedias piensan que si no cumplimos sus órdenes tenemos algún desorden mental. No saben que la rebeldía es fuente primordial del fuego que nos enciende, robarlo a Zeus constituye la autonomía de las ideas, propio de los que tenemos un ideal: Se presume que el modesto nunca pretenderá ser original, ni alzará su palabra, ni tendrá opiniones peligrosas, ni desaprobará a los que gobiernan, ni blasfemará de los dogmas sociales: el hombre que acepta esa máscara hipócrita renuncia a vivir más de lo que permiten sus cómplices.(2007:56).

Qué puedo decir que no se haya dicho. "El hombre mediocre" ha constituido una parte vital de mí, ha sido mi credo, mi dogma, la biblia para una iniciada en este mundo académico lleno de burocracias chupamedísticas laberínticas y cónclaves al estilo vaticano, secretas y sólo difuminadas para unos pocos.

La retórica iterativa es su libreto actoral. Ellos dicen y hacen lo que les mandan para adornar un lugar importante y categórico solo porque el título les porta un designio moral en una sociedad de clases diferenciadas: " Dudan cuando las demás resuelven dudar y son eclécticos cuando los otros lo son: llaman eclecticismo al sistema de los que, no atreviéndose a tener ninguna opinión, se apropian de todo un poco y logran encender una vela en el altar de cada santo" (2007:56).

 Si no seguimos lo que ellos conocen, nos desacreditan, nos desautorizan, temen que les movamos su lugar, que lo lancemos al tártaro, que en realidad, es el lugar  en el que nunca tendrían que escapar. Son modestos repetidores de manuales tienen temor que si faltan el respeto al padre que los bendijo les arranque sus sotanas... ellos callan, callan, para disimular: "Consideran tan nocivo al que afirma sus superioridades en voz alta como al que ríe de sus convencionalismos suntuosos. Llaman modestia a la prohibición de reclamar los derechos naturales del genio, de la santidad o del heroísmo." (2007:55)

Ahora en un aparte les voy a contar mi encuentro con José, lo tuteo por que él sin duda fue y sigue siendo mi psicoanalista. No sé de que corte teórico; si lacaniano, freudiano o jungneano pero me salvó. Creo que pertenezco a un sitio sin nacionalidad, el lugar atribuible a mi condición, un recóndito llamado el limbo de las ideas que no pueden manifestarse.Eso me revela una dificultad convivencial con la gente vulgar (que no suene a discriminación) ¡qué complicado se me hace! pero me reserva de disgustos vomitivos.

El mundo a veces te da vuelta la cara y te escupe simbólicamente y lanza el fluido hacia todas las esferas sociales: amigos, pareja, formación, etc. No me quiero suicidar ni atormentar ni victimizar (que palabra tan cliché,me siento como una niña a punto de ser violada sin escapatoria posible) sino contar el relato de la supervivencia de los solos. Aquellas personas con identidad jurídica que están al margen o son outsiders y no pueden llegar al cielo de Francisco.

En realidad estas personas prefieren ir con Judás, el rebelde,  que traicionó porque le hicieron lo mismo y aunque las coyunturas cristianas prefirieron a Jesús (por chupar la media a Dios claramente) el fue el monarca de otro reino,desviando el camino dictatorial, pero el terreno celestial no es un recorrido biográfico que me atañe referir.Seguramente, deduzco, que se me entrecruzó como un lapsus por los años acaecidos de embole católico que fui protagonista durante mi formación primaria y parte de la secundaria.

Volvamos al gran encuentro con José. Iba una tarde de verano divagando con mis pensamientos saltarines, meditando sobre la figura discursiva del mediocre y ¡Zas! como treta de las moiras lo encuentro en un estante reposando en el supermercado. 

Sí, lo terrible es que no lo conocía y me resurgió, me dió fuerzas para constituirme como sujeto marginal, como mujer que no le llama la atención cumplir con los roles impostados (falsos e inauténticos). Que no me sale y no tengo ganas de cultivar una amistad con el riesgo de infectarme con el germen del sentido común despojado de toda imaginación pertenecientes a las personas comunes que tienen que chupar a otros que aprendierona succionar mejor  a otros  que hicieron un doctorado en lamer y lo transmiten en un cónclave vaticano, secreto y críptico.

¡Basta! me van a decir resentida pero no es así. Ingenieros me dijo que tome la proa visionaria hacia un ideal y mi ideal es correr por el cordón de la vereda, sin otros, conmigo misma, en comunión con los surrealistas... de la vida.


Bibliografía
  • Ingenieros,José: "El hombre mediocre". Editorial Guadal, Bs As, 2007.















viernes, 29 de agosto de 2014

"Shakespeare de la humanidad"



“Cuando leo a Shakespeare me resulta
admirable que gente tan trivial cavile, ruja, hable
en lengua tan adorable”
D.H Lawrence




Shakespeare es sin duda el espejo de la naturaleza del alma humana, él es el centro de las peculiaridades plasmadas a través de las miserias y grandezas de hombres nobles, reyes, soldados, servidores, de la relación entre padre e hija, de bufones y de todos los rangos humanos. Shakespeare es atemporal e infinito. 
 
 Las bajezas y errores fatales que atentaron a sus personajes isabelinos lo padecieron los hombres de todas las épocas. Shakespeare es universal y ya en sí mismo es el centro del canon literario porque ha sido el poeta de la gente, de la clase alta y baja; su público no discriminó preferencias. Letrados e iletrados todos comprendían el espejo de la naturaleza que representaba su dramaturgia poética. La capacidad de imitar la personalidad humana y sus vicisitudes fueron de su parte magnánimas como dice Harold Bloom  “Shakespeare es, por encima de todos los escritores, al menos de todos los escritores modernos, el poeta de la naturaleza, el poeta que sostiene ante sus lectores un fiel espejo de las costumbres y de la vida” (Bloom, 1997:73)


 Así como Haroold Bloom se inclina por Macbeth como preferencia canónica personal (Bloom:75), en este ensayo seleccionaremos esta tragedia para vincularla con la cosmovisión isabelina y analizaremos cómo esta operó con las convenciones de aquel teatro peculiar y conectaremos rizomas con el cine contemporáneo viendo un Macbeth del séptimo arte bajo la dirección de Román Polanski.
 
 Uno de los tópicos de la cosmovisión isabelina era la idea de un orden cósmico. La larga escena segunda del acto cuarto, que se da en la corte inglesa, que hace referencia al poder curativo del rey de Inglaterra da intención a esta noción de la ley del orden como armonía (Tillyard, 1984:30):Malcom:- “Se llama el mal; es una obra milagrosa de este buen rey; que le he visto a menudo hacer desde que estoy en Inglaterra. Él sólo sabe cómo induce al cielo, pero a gentes con raros males, úlceras e hinchazones, lastimosos de ver, y desahuciados por la medicina, él los cura colgando de sus cuellos una moneda de oro, mientras reza piadosas oraciones; y se dice que transmite a su progenie real la sanadora bendición” Dice Tillyard: “Si los isabelinos creían en un orden ideal que animaba al orden terreno, les aterraba la idea de trastornarlo y les horrorizaba las muestras visibles de desorden que pudieran indicar tal trastorno”  (Tillyard:32)
 
 En Macbeth tenemos a las hermanas fatídicas que se encontraron plasmadas en la tradición de la época, así como los isabelinos creían en ángeles que cumplían con los encargos de Dios, creían también en el infierno y en los espíritus malignos que actuaban en forma de oráculos: “A estos espíritus malignos honraron los paganos como a dioses y en general con el nombre de dioses infernales, ya algunos en particular en oráculos, ya en ídolos o como dioses del hogar” (Tillyard:86) Una de las brujas en la escena segunda del acto primero le predice a Macbeth que será rey y a Banquo que tendrá una descendencia real aunque él no lo será.
 
 Estos espíritus de la época, encarnados por el diablo llevaban a los hombres a la desesperación; de esta manera la predicción de las fatídicas llevó a Macbeth a matar a Banquo por temor a perder su trono y por ello a cometer sucesivos asesinatos, víctima de la agorera profecía, como lo predice Macbeth en la escena primera del acto tercero:“Nuestro temor a Banquo cala hondo y reside en lo que ha de ser temido en  lo que hay de real en su carácter (…) No hay otro sino él cuya existencia tema, y mi genio es por él inhibido, como lo era, dicen, por César, el de Marco Antonio, cuando las tres hermanas me impusieron por primera vez el título de rey las increpó ordenando que le hablaran; ellas; proféticas, lo saludaron como padre de una estirpe de reyes. Y sobre mi cabeza colocaron una yerma corona, y en mi puño un cetro estéril para que de allí lo arrancara una mano de otra estirpe, al no ser sucesor un hijo mío. De ser así, yo corrompí mi mente por la estirpe de Banquo, y por ellos he asesinado al bondadoso Duncan”.
 
 Llegamos a otra clase de ordenamiento que imperaba en las creencias de los isabelinos, que era el de las estrellas, se daba por sabido que las estrellas dictaban la suerte o el infortunio de los hombres que obedecían al orden de Dios y que eran responsables de las veleidades de la fortuna en los ámbitos situados debajo de la luna (Tillyard: 89)
 
 Macbeth, elude de esta manera el poder benéfico de las estrellas despachándolas para que no puedan revelar sus verdaderas intenciones: la de asesinar al rey Duncan (…) “¡Ah, estrellas, ocultad vuestros fuegos! No permitáis que la luz pueda ver mis deseos oscuros y profundos; que los ojos no vean a la mano; pero cúmplase aquello que al hacerlo el ojo va a tener miedo de verlo”  (Acto primero, escena cuarta). Las referencias a lo cosmogónico en la visión de los isabelinos estaba presente constantemente y su misión era vincular a los hombres con el funcionamiento del universo y mostrarlo en conjunción con acciones buenas y malas y sobre todo con lo que iba a suceder.
 
 Pegando un salto cualitativo ahora nos situamos en la naturaleza terrena del héroe trágico en Macbeth. Resulta interesante revelar toda la composición humana que se desprende de este gran protagonista, de la pesadilla insondable en la que se ve envuelto, y de la elección del crimen como decisión propia. La anagnórisis o reconocimiento que logra en su desesperación es continuar con los asesinatos sanguinarios y por este motivo el crimen de Duncan, se debe tapar con otro crimen para sostenerse en el poder; característica propia del tirano griego del siglo V con la diferencia que aquel es un personaje renacentista porque no es un juguete del destino o de los dioses sino que tiene conciencia de su elección.
 
 Macbeth tiene una deficiencia en su voluntad, por ello Lady Macbeth desprecia su hombría y lo insta a llevar a cabo sus primeros pensamientos, como vemos en el largo diálogo entre estos personajes en la escena séptima del acto primero. Macbeth: “No seguiremos adelante con esto. Él acaba de concederme honores y he adquirido una reputación de oro ante toda clase de gentes, debería usarla ahora en su flamante brillo”aquí observamos que opera la función apropiada de la voluntad que se define como “La obligación a nuestras almas a tener o a hacer aquello que se considera bueno” (Tillyard: 121) pero Lady Macbeth propicia su caída al tapar su entendimiento infectando aún más su voluntad (…) “¿Temes ser en acciones y en valor ese mismo que eres en deseo? ¿Querrías poseer eso que estimas como ornamento de la vida, pero vivir como un cobarde ante ti mismo permitiendo que el “no me atrevo a hacerlo” vaya a la par del “desearía”, como pasaba al pobre gato del proverbio? La batalla entre la razón en el hombre, entre instinto y entendimiento es propiciado por el poder de persuasión de su amada.
 
 Un autor que clarifica la concepción del héroe isabelino es Auden en su ensayo “El mundo de Shakespeare” él escribe que en “Shakespeare, el sufrimiento y el infortunio no son en sí mismos pruebas del disgusto divino. Es cierto que no se producirían si el hombre hubiera caído en el  pecado, pero precisamente porque ha caído, el sufrimiento es un elemento inevitable de la vida no hay hombre que no sufra”  (Auden, 1999:16). Macbeth está a un paso de detener el complot en torno al crimen: “Basta, te lo ruego. Yo no me animo a hacer todo aquello que es propio que haga un hombre. Aquel que a más se atreva, no lo es” (escena séptima, acto primero). Si Eva comió la manzana porque la serpiente encantó su entendimiento, Macbeth mordió la manzana que le ofreció su Lady.
 
 Pero volvamos al canon, Shakespeare impuso el modelo y los límites de la literatura, pero muchos rompieron las convenciones de su representación y la llevaron, de un escenario en el Globe desprovisto de escenografía, a la pantalla grande, pero antes de saltearnos un centenar de años contemos la breve historia del teatro isabelino.
 
 Shakespeare escribió sus obras para ser representadas en los teatros y patios de posadas por lo tanto la finalidad del texto era la reproducción oral de ellos, porque Shakespeare ha alcanzado muchos de los límites del lenguaje, pero como Bloom afirma la originalidad de él ha sido la representación del personaje (Bloom: 78)
 
Por lo tanto el texto de Shakespeare es dramático como afirma De Toro en Semiótica del teatro porque está compuesto de un texto principal constituido por el dialogar de los personajes y de un  texto didascálico que se compone de indicaciones escénicas (De Toro, 1987:28). 
 
 Para ejemplificar; en la escena sexta del acto primero tenemos una acotación que va dirigida exclusivamente a los actores y al director (Delante del castillo de Macbeth, oboes y antorchas, entran Duncan, Malcom, Donalbain, Banquo, Lenox, Macduff, Ross, Angus y acompañantes) en consonancia con el plano escénico tenemos unidades no sucesivas como el personaje y el decorado;: pero la relación que se establece entre el texto dramático con el espectacular es que ambos comparten las mismas réplicas y personajes, es decir, que el texto espectacular es un texto de la puesta en escena con la peculiaridad de ser pluricódico por que en él se encuentran las distintas facetas de la expresión humana (visual, gestual, auditivo, etc.)

 Ahora efectuaremos un paralelismo del Macbeth de Polanski (1971) con el de Shakespeare. La escena más espectacular del texto segundo es la escena del espectro de Banquo, producto de las alucinaciones de Macbeth. Aquí tenemos un procedimiento técnico llamado efecto de visión que consiste en hacer ver u oír al espectador algo que ve u oye un personaje presente en la escena pero que al ser subjetivo no lo ven ni oyen los demás personajes.
 
 En la escena cuarta del acto tercero tenemos una didascalia o decorado verbal: (“El espectro de Banquo entra y se sienta en lugar de Macbeth) y luego tenemos un texto dramático que va dirigido al espectro de Banquo: “Tú no puedes decir que yo lo hice. No sacudas ante mí esos cabellos empapados de coágulos de sangre”. ¿Cómo representa Polanski su Banquo? A diferenciade Shakespeare, Polanski lo muestra al público. Sitúa al personaje de espaldas para generar más conmoción. El espectro será algo más terrorífico para crear un aspecto de violencia arrolladora.El Banquo polanskeano se mostrará con sangre en el rostro y cuello degollado  y con las curvas de los ojos vacías.
 
 El Macbeth de Polanski consta de una adaptación muy violenta que raya lo explícito; se muestra sangre y descuartizaciones que estaban en boca de algunos personajesen la obra, como la decapitación de Macbeth, el asesinato del rey, los cuerpos descuartizados de los guardianes de Duncan, el cuerpo suicida de Lady Macbeth y la destrucción del castillo de Macduff. Macbeth es así la tragedia más trágica de todas las de Shakespeare, como lo afirma Kott, Jan en su libro “Shakespeare nuestro contemporáneo” Macbeth empieza y termina con una carnicería cada vez hay más sangre. Todos están chorreando sangre. La sangre inunda la escena” (Kott, 2007:133) en coincidencia con Polanski que expresó en una entrevista allá por los setenta: “Macbeth es una tragedia violenta y a mí nunca me ha gustado dulcificar las cosas”.

Para finalizar Polanski añade los distintos espacios que Shakespeare muestra con acotaciones en  sus textos dramáticos, reflejándonos el realismo de la pantalla gigante, al hacernos creer que estamos frente a una obra de arte verosímil.
 
 Mediante este ensayo tratamos de rizomar los orígenes del teatro isabelino y la cosmovisión de los miembros de aquella época remota y observamos como Shakespeare en Macbeth, la tragedia más lúgubre y fatal de todas las de su producción, plasmó aquella visión cosmogónica y humana en ella. También  analizamos como las múltiples lecturas contemporáneas se traspolaron a otro texto más complejo como lo es el cine.
 Shakespeare  será eterno, el humano demasiado humano de todos los tiempos. Sólo un puñado de escritores occidentales poseen un verdadero carácter universal: Shakespeare, Dante, Cervantes (Bloom:85) pero Shakespeare fue y será el poeta de la humanidad.
  
Bibliografía



ü  Auden, W.H:  “El mundo de Shakespeare”, Bs As, Adriana Hidalgo,1999

ü  Bloom, Harold: “Shakespeare, centro del canon” en El canon occidental. Norma, Bogotá,1997

ü  Calderón, Cabrera: “Macbeth de W Shakespeare y de R. Polanski” Universidad de Sevilla en revistacomunicación.org

ü  De Toro, Fernando: “Semiótica del teatro” Bs As, Galerna, 1987

ü  Kott, Jane: “Shakespeare, nuestro contemporáneo”,Editorial Alba,2007

ü  Pavis, Patrice:“Diccionario del teatro”. Bs As, Paidós, 1987

ü  Shakespeare, William: “Macbeth”, Editorial Losada,2006
           Tillyard, E.M.W: La cosmovisión Isabelina,Mexico,1996