jueves, 9 de mayo de 2013

"Conclusión: finales infelices"



 La novela de Roberto Arlt es real porque los personajes que la protagonizan no son seres fantasmagóricos o monstruosos como la acepción del concepto de fantasy promulgaba sino porque su Erdosain, su Barsut y su Astrólogo fueron personas profundamente humanas que pretendieron subvertir el orden natural de los acontecimientos de la sociedad creando otros territorios posibles, o mejor dicho transformándolo a su manera particular para humanizarlo en su totalidad. Pero la forma de cambiar esa sociedad se dio a través de la provocación del destino y del movimiento brusco y sísmico de los hechos a partir de la evangelización comunista-anárquica-artificial que se hubiese logrado con la violencia y el exterminio de la población.



El fantasy en “Los Lanzallamas” recombinó e invirtió lo real no existiendo independientemente de ese universo realista pero sí frustante en el que el Fantasy pareció encontrar su fin último: La muerte ansiada por el Astrólogo en un principio, las verdades no atinadas pero en interrogación permanente en Barsut, la muerte en vida de Erdosain que con un halo de esperanza ansiaba poder salir de ella y la discapacidad sexual de el Astrólogo.



En definitiva el Fantasy es lo que no hubiera podido pasar, lo que no podría pasar o lo que no podría existir. El “no puede o no hubiera podido” es el núcleo principal del fantasy.



En “Los Lanzallamas” la nueva verosimilitud expulsó sin piedad sus significados convencionales obedeciendo correctamente los mandatos del fantasy literario actual.











Ø Bibliografía



ü  Arlt Roberto “Los Lanzallamas” Fabril Editora, Bs As, 1972.



ü  Barthes Roland “El efecto de lo real: Lo verosímil”. Comunicaciones. Editorial tiempo contemporáneo.



ü  Jackson, Rosmary : “Fantasy literatura y subversión”. Bs As, Catálogos Editora, 1986.





miércoles, 8 de mayo de 2013

"Nuevas verosimilitudes arlteanas"



El fantasy al violar lo real se vincula eficazmente con el concepto de PARAXIS que hace referencia al lugar o espacio fantástico que implica un vínculo indisociable con el cuerpo central de lo real. Los medios de que se vale lo fantástico para establecer su realidad son inicialmente miméticos (realistas) que presentan objetivamente un mundo de objetos para luego cambiar a otro mundo que parecía ser maravilloso (no realista) que presenta aparente imposibilidades.

Lo real es que Erdosain se encontraba tendido en la tranquilidad de su habitación y de su cama cavilando incertidumbres alrededor de su lugar en la existencia, mientras que observaba el tic tac del reloj, pero de repente a partir de representaciones angustiantes que nublaron su consciente, ese instante nimio se convirtió en fantástico:”…Millares de sucesos se entrechocaban en su mente, los ángulos reverberaban luces de fantasmagoría (…) Mi día no era un día, dijo más tarde, he vivido horas que equivalían a años, tan largas que era joven a la partida y regresaba envejecido con la experiencia de los sucesos ocurridos”…

El tiempo se detuvo en una regresión hacia el pasado, el mundo real es reemplazado, sus ejes se disuelven y distorsionan de tal manera que las estructuras temporales y espaciales sufren un colapso. Lo fantástico, tal como el fantasma, que no está ni vivo ni muerto, es una presencia suspendida entre el pasado, el futuro y el presente, entre el ser y la nada que al tomar lo real lo quiebra, lo pervierte y al final lo devuelve a la normalidad.

Barthes en su ensayo “El efecto de lo real” va a desarrollar las nuevas características del nuevo realismo a todo discurso que acepte enunciaciones acreditadas solamente por la referencia.

En esta nueva verosimilitud el detalle concreto es semiótico, porque en esta concepción los objetos “significan”, son indicios, señales y no detalles superfluos como en el anterior análisis estructural del relato.

El capítulo que da inicio a “Los Lanzallamas” comienza con el encuentro de Hipólita alias “la coja” y el Astrólogo se denomina “El hombre neutro”. Siguiendo esta nueva concepción semiótica del realismo fantástico el lector podrá inferir algunas de las características que tendrá el Astrólogo por el significado del término “neutral”. Este se refiere a una persona que no está a favor ni de una postura ni de otra diferente. El Astrólogo a raíz de su condición física le impedirá estar en el lugar de ser deseado y en la postura de desear en términos sexuales y a Hipólita le privará del privilegio de haber sido el único hombre que ha despertado hacia ella amor, admiración y también deseo amoroso.
“-Quisiera ser suya. Súbitamente lo deseo mucho. El Astrólogo retrocedió. Él la midió de una mirada y sonriendo fríamente le contestó:
-Es notable lo que le sugieren mis reflexiones.
Una arruga terrible cayó de la frente del Astrólogo. Durante un minuto Hipólita tuvo la sensación de que él la iba a estrangular (…) dijo secamente.
-Si… su cuerpo en este momento es su verdad. Pero yo no la deseo a usted. Además no puedo poseer a ninguna mujer. Estoy castrado.
-Cómo ¿Vos también? Entonces somos iguales… Yo tampoco he sentido nada, nunca junto a ningún hombre… y sos el único hombre ¡Qué vida!”.

En esta nueva verosimilitud se tratará de vaciar el signo hasta poner en cuestión su objeto y la estética secular de la representación. En el relato para Barthes de ahora en más todo será significativo.





"El Fantasy actual desde las perspectivas de Bajtín, Dostowiesky y Sartre"



En el Fantasy literario, lo fantástico, como lo expresa Bajtín, no sirve a la encarnación positiva de la verdad, sino para la búsqueda de la misma a través de su provocación y sobre todo de su puesta a prueba, y quién mejor adiestrado que el Astrólogo en la resolución de las búsquedas de las verdades absolutas. Los interrogatorios fundamentales acerca del misterio por las verdades en los hombres atraviesan casi todos los capítulos que lo tienen como protagonista al Astrólogo. En uno de sus soliloquios Barsut le cuestiona: “¿Cómo se busca la verdad”?  Y el astrólogo le responde: “Buscándose a sí mismo”. Barsut refutando una evidente comprobación empírica le interroga nuevamente: “¿Y qué hay que hacer para encontrarse a sí mismo?”. El Astrólogo sucintamente le responde: ·”Obedecer” Luego Barsut continúa: “¿A usted?” Finalmente concluye el Astrólogo:”Al que usted sienta… no a mí. Algún día tendrá que obedecerse a sí mismo” (pág 79).

El Fantasy es hostil hacia las unidades discretas, estáticas y resistentes a la fijación. En ella se disuelven todos los elementos temporales, espaciales y filosóficos, por este motivo la trama de “Los Lanzallamas” es relativamente complicada, ya que, el hilo argumental central de la novela se mezcla con episodios laterales. Además el fantasy permite un “desgobierno” del sentido común dando licencias a cuestionamientos de índole social y urdiendo acertijos metafísicos con respecto al sentido de la vida.

Por eso leemos pensamientos de Erdosain cuestionando el orden cultural en el momento en que dice: ….”Es necesario cambiar la vida. Destruir el pasado. Quemar todos los libros que apestaron el alma del hombre” (pág 67) además quiere sortear una existencia plausible pero metafísicamente imposible cuando afirma: “… Estoy muerto y quiero vivir. Esa es la verdad.” (pág 67) o cuando brinda variopintas vías de escape al universo al cuestionarle: “Porqué no habrá en la noche un camino abierto por el cual se pueda correr una eternidad alejándose de la tierra” (pág 59).

Para Dostoievsky (siguiendo una línea Bajtiana) el fantasy conserva muchos rasgos carnavalescos: Los hombres hablan de estados psicológicos anormales, son excéntricos ya no coinciden consigo mismos, viven con identidades dobles o múltiples, son hombres desintegrados y del bajo fondo. Por eso los personajes de Arlt son seres desiquilibrados, cercados por la esquizofrenia o hundidos en ella: Una sociedad secreta comandada por el Astrólogo que por medio del “comunismo artificial” se establece para conquistar el poder. Pero su desafío es más bien metafísico que político debido a que su pretensión es alcanzar el mal absoluto y destruirlo antes que administrarlo.

Jean Paul Sartre sostiene que el fantasy en una cultura secular, no inventa regiones sobrenaturales, pero presenta el mundo natural transformado en una “cosa rara”, en otra cosa. En resumidas cuentas pretende subvertirlo en algo políticamente incorrecto, crear un mundo distinto pero humano al fin, como el Astrólogo que quiere cambiar el transcurso tranquilo y ordenado de la vida político-social de la humanidad para transtornarla al enunciar lo que se desarrolla a continuación: ….”Se también que el amor salvará a los hombres, pero no a estos hombres nuestros. Ahora hay que predicar el odio y el exterminio, la disolución y la violencia. El que habla de amor y respeto vendrá después. Nosotros conocemos el secreto, pero debemos proceder como si lo ignoráramos” (pág 29).

En este sentido, según Sartre, el fantasy asume la función que le es propia: transformar este mundo, pero en “Los Lanzallamas” el mundo será cambiado a la peculiar manera de Roberto Arlt. En el fantasy Arlteano no hay fantasmas, ni súcubos ni monstruos sólo hombres como Erdosain, Barsut y el Astrólogo que son los únicos creadores de su particular y propio fantasy literario.

Este, además, revela una insatisfacción con lo que “es” pero sus frustados intentos de realizar un ideal lo convierten en una versión negativa del mito religioso. El fantasy es eficaz sólo en el deseo por el objeto pero no en su posesión. El Astrólogo desea por objeto a la muerte pero no llegará a obtenerla y por lo tanto abandonará la idea de poseerla:…” Pensé en matarme, muchos monstruos trabajaron en mi cerebro días y noches, luego las tinieblas pasaron y entré en el camino que no tiene fin” (pág 31).


"Las llamas lanzadas al fantasy arlteano" (primera parte)



Al sumergirnos hondamente a la lectura de la prosa de Arlt, más precisamente en la novela “Los Lanzallamas”, (continuación y final de “Los Siete locos” que es sin duda la más ambiciosa empresa narrativa de Arlt tanto por la vastedad del mundo evocado como por la multiplicidad de elementos utilizados) nadamos en un mar turbulento e inquieto de diálogos o soliloquios como el narrador prefiere llamar a aquellos trozos confesionales que se combinan con largas tiradas y conversaciones semifilosóficas que detienen el pensamiento acelerado y cotidiano del lector al haber descubierto en ellos vestigios existencialistas.


Las inquietudes que va experimentando el lector tienen un matiz fantástico, no porque los monólogos o acciones desarrolladas por sus protagonistas, sean “ficcionales” a la manera de la definición clásica del concepto de literatura fantástica cuyo significado hacía alusión a aquello que se tornaba invisible, quimérico o irreal[1] sino porque en el fantasy actual aquellas acciones quiméricas se encuentran en la esencia de los seres humanos y son producto de la propia conciencia que se contrae y disloca buscando inútilmente una mejor convivencia con su realidad.


A modo de ejemplificación, en un diálogo entre Barsut y el Astrólogo se puede leer una charla que giraba alrededor a la preocupación de la búsqueda de la verdad en el hombre, la voluntad de vivir y la soledad como fin último para llegar al autoconomiento. En ella el segundo se explayaba ante Barsut y soliloquiaba lo siguente: ….. “Este hermafroditismo es psíquico el cuerpo envasa a la mujer y al hombre tan perfectamente con sus dos distintas soledades, que la personalidad doble absorbe las energías sexuales de uno y otro. Es decir, es perfecto en su perfecta soledad sin deseos. Está más allá del hombre es el superhombre” (pág 81).


Cómo termino crítico el fantasy en sus orígenes se aplicó de forma cabal a cualquier tipo de literatura no realista: mitos, leyendas, cuentos de hadas, folcklóricos , alegorías utópicas, ensoñaciones, escritos surrealistas, ciencia ficción y cuentos de horror. Todos textos que presentaban “otros” territorios diferentes a lo humano[2].


Disintiendo con esta categorización genérica observamos que “Los Lanzallamas” desobedece totalmente a esta otredad territorial. A modo de ilustración, con el ejemplo del soliloquio del párrafo anterior, los adjetivos abstractos descritos en la novela tales como soledad y deseo son sentimientos intrínsecamente humanos vivenciados exclusivamente por personajes de carne y hueso ,como lo son en este caso, Barsut y el Astrólogo y no por entes maravillosos o monstruosos concebidos por el otrora fantasy clásico.


El Fantasy literario, en un primero momento, se asemejaba a la sátira menipea, un género primitivo que aparecía en los escritos medievales, en los de la reforma y el renacimiento, combinaba pasado, presente y futuro, permitía hablar con los muertos y eran normales los estados de alucinación, sueño o desvarío. Un capítulo que puede dar cuenta de estas alucinaciones o diálogos con los muertos es el capítulo llamado “El enigmático visitante”, en el que un misterioso hombre “gaseado” y malherido visita a Erdosain para hacerle recordar las angustias padecidas en su niñez: … “Le tomé las manos al gaseado y no se las besé, cayendo de rodillas frente a él. Él no me miraba tenía los ojos clavados en su distancia terrible (…) Las lágrimas caían del rostro de Erdosain(…) súbitamente entro en él una paz sobrehumana. Cuando levantó la cabeza, el gaseado no estaba allí. Nunca pudo saber quién era el enigmático visitante” (pág 198).



















[1] Jackson, Rosmary: “Fantasy, literatura y subversión” pág 11 . Bs As. Catálogos Editora.


[2] (Jackson:12)